Para mi madre

(Para mi madre, la mujer
de la ventana)
A media luz,
tu trono inacabado
te vestía de sueños y de sombras,
apoyadas tus manos
en el quicio del horizonte.
En tu mirada
surgían mil azules de la nada.
En tus cristales rotos
se posaba la aurora.
Pero fue tu reflejo
el silencioso canto
que liberó la brisa,
transformando la roca
en agua.
M.A.W. 23-08-04®
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